La poesía y la indigencia pueden parecerse más de lo que creemos: la intemperie es su derrotero; la incertidumbre, su guarida; lo provisional, su morada. En ’El pecho de este hombre llueve en el parque’, Israel Nicasio abre un paréntesis en el ajetreo de la vida contemporánea para dirigir su atención a los vagabundos, esos personajes que, como el poema, sobreviven a pesar de la hostilidad del mundo, que persisten sin garantías, hechos de fragilidad, de caídas, de recuerdos fragmentados en medio de un presente perpetuo.Del universo prístino del parque, suerte de contradictorio paraíso, surge la figura del poeta Darío Galicia que, como una especie de Adán desaforado, comienza a reorganizar la realidad que lo circunda a través de un nuevo bautizo del mundo mediante una lengua elemental, profundamente inocente, hecha de retazos de memoria, de presente y de porvenir.En esta obra, el autor nos coloca frente al poema como último reducto en donde hallarse a sí mismo y protegerse del embate incontenible del olvido. 10