El autor recoge en estas páginas lo que la vida le fue dejando: imá-genes, emociones, heridas, pequeñas revelaciones... No son cuen-tos, ni poemas, tampoco confesiones. Todo eso, a la vez. Fragmentos que nacen de lo vivido, lo soñado y lo sentido.Aquí se habla de la infancia sin adornos, de los veranos que ya no vuelven, del primer beso que no se olvida, del trabajo duro, del desamor que se queda callado, del alma que envejece con los años y del cuerpo que aún recuerda. De la alegría y la soledad. De los días de niebla y las madrugadas en silencio. Del amor imposible. De la vida, sin máscaras.Cada relato es una cápsula, un suspiro, una cicatriz que se deja ver sin maquillaje. Hay memoria, hay ternura, hay verdad.No hay máscaras. No hay trampa. Solo rostros... sin muecas.