Esta segunda entrega de la trilogía sobre la Gran Recesión analiza el ensañamiento de Alemania para defender la 'libra de carne' que reclamaban los acreedores, extraída de unos deudores dentro de la Eurozona a quienes la austeridad extrema convertía en insolventes, incapaces para hacer frente a sus deudas, con el riesgo de declararse en quiebra, salir del Euro, suspender todos los pagos o hacerlo en una moneda nacional completamente depreciada, dejando por el camino todo lo construido en la UEM, tras la acumulación de graves desequilibrios comerciales, en su interacción con los flujos financieros y con un sistema monetario internacional carente de mecanismos de ajuste. Algo gravísimo dentro de la eurozona, ya que el tratado de la UEM desguarnecía a los estados miembros de cualquier mecanismo de reacción frente a unos desajustes que Alemania se encargó de aumentar continuamente desde el momento de la aparición del Euro, negándose, al llegar la crisis, a relajar las política fiscal y monetaria y a aplicar las medidas que el conocimiento económico basado en la evidencia recomendaba para hacer frente a la trampa de liquidez amenazando a la eurozona y al mundo con entrar en recesión.