A Nahia se la tragó la tierra. O eso quisimos creer. Trece años después, cuando todos aprendimos a convivir con el silencio, una sandalia rosa aparece en la balsa de Iturbaz. La misma que llevaba el día que desapareció. Y con ella regresa todo lo que nunca se resolvió.Desde entonces he vivido entre susurros, miradas y una sospecha que cayó como una condena sobre mi familia: Edorta fue señalado por todos. Nunca hubo pruebas, solo rumores. Solo necesitaban un culpable.Porque en los pueblos pequeños nadie olvida.Y alguien ha decidido que ha llegado el momento de recordar.