Nuestra Señora María del Santo-Espíritu no es una obra humana. La enseñanza que entrega este libro me fue dictada por Santo Tomás de Aquino y San Bernardo. Su misión es revelar la verdadera dimensión de María de Nazaret, que se define a sí misma en la página 13.No fue hasta el siglo XX que el Papa Pío XII promulgó el dogma de la INMACULADA CONCEPCIÓN. El capítulo titulado María la poco conocida deja entrever la verdad sobre María de Nazaret. La enseñanza da testimonio de la humildad de María, que siempre estuvo a la sombra del Verbo Encarnado. Revela que esta sombra, María la Virgen, es en verdad la manifestación encarnada de la polaridad femenina de Dios: Nuestra Señora, de ahí Nuestra Señora María, la divina Virgen Madre. El Hijo, Jesús el Cristo, manifiesta el Padre, la polaridad masculina del Principio divino.Capítulo tras capítulo revela la dimensión cósmica de María, de María, de la Virgen cósmica, alma de la Creación, cuyo espíritu es Nuestra Señora. Santo Tomás de Aquino habla de la «Asunción» de María al cielo con su cuerpo glorificado, divinizado por su fusión con Nuestra Señora. Habla de la estructura trinitaria del hombre; de las sutiles relaciones entre alma, cuerpo y espíritu. Habla de María alquimista y de Nuestras Señoras de piedra: las catedrales, su función y su misión.Recuerda la misión de Jesucristo y de su Iglesia, la importancia de la Eucaristía, de las celebraciones y de los sacerdotes como mediadores entre el hombre y Dios. Revela la importancia de la liturgia, de los lugares de culto, de los cantos y músicas sagradas y, sobre todo, sobre todo, del acto sagrado por excelencia: la transubstanciación de las especies de pan y vino. Habla del hombre y del sacerdote: ambos antenas abiertas a lo divino. Un Stabat mater iniciático concluye toda esta enseñanza recibida cada domingo por la mañana durante cuatro meses, de abril a julio de 1992.