La subvención a los combustibles en Bolivia es uno de los capítulos más largos y controvertidos de la política económica del país. Su origen se remonta a la nacionalización del petróleo en 1937 durante el gobierno de Germán Busch, cuando se creó Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y se estableció por primera vez el control estatal sobre los precios internos de los derivados del petróleo con el objetivo de mantenerlos bajos para la población.