A finales del primer cuarto del siglo XXI, Mefisto deprimido, apenas una sombra de lo que fue (según el narrador), trabaja de conductor para la flota del Parque Móvil del Estado. ¿Puede haber una caída mayor que la primera, hace millones de eones? Sí, ser el chófer de un nuevo Fausto, director general del Ministerio de Ideas Transversales, en un viaje por el norte de España con el objetivo de recoger dinero negro para la próxima campaña electoral.A medida que se desplazan de una ciudad a otra, Mefisto adquiere caracteres humanos, mientras Fausto pierde sustancia. Durante tres jornadas (y media) siguen el trampantojo de los actuales mapas del amor, la cultura, la amistad, la salud y la democracia. ¿Qué más?: dos analistas del CNI, un perro de aguas, un pintor japonés, hormigas, Thomas de Quincey, el arcángel Gabriel, Margarita... Y un reloj inteligente. 10