No te lo he dicho, pero, en un descuido, bebí de tu copa y ahora conozco todos tus secretos. Sé, por ejemplo, que te gusta esperar a la luna en el balcón, cuando el cielo se acicala de rojo nostalgia y las montañas se destiñen entre borrones de nubes, y que escribes poesía para seducir a las chicas.También sé que adoras el cine, saltar en los charcos, merendar en el parque y el helado de turrón. Que lees a Chéjov y que todo lo sencillo te resulta sorprendente. Además, tienes una marca de almíbar al final de la espalda y una constelación de pecas en el pecho. Ya ves, con un sorbo de tu copa, todo lo que he descubierto.Y ahora pienso: ¿cómo encontraré el camino de vuelta a casa el día que me emborrache de ti?—Lo que sé de ti(Pág. 11)