Filosofía de los tiempos futuros puede ser definida como una obra de plenitud mental, si bien un tanto desconcertante, en el sentido de que no siempre se acierta a comprender lo que en el momento culmen de su creación atendía a un momento de inspiración donde todo era claro, y después ya no tanto. Aun así, cabe destacar una línea argumental del lenguaje y del pensamiento, más bien del pensamiento que utiliza un lenguaje, que define plenamente el contenido y el sentido de este trabajo: es una reflexión sobre la interacción entre el poder y la libertad, o entre la libertad y el poder, a partes iguales, planteando que ambos son elementos necesarios y recíprocos a fin de entender el universo y nuestra existencia. Este es, grosso modo, el argumento fundamental de la obra. Luego viene todo lo demás: la conciencia, la consciencia, la filosofía, la ética, el arte, el futuro… Todo cuento constituye un ecosistema de la mente que juega a armonizarse en pos de su naturaleza esencial y constituyente, que lucha denodadamente por estar a la altura de los tiempos. Empero, para nada podemos siquiera jugar a interpretar esta obra como un todo acabado; más bien es un esbozo por el cual intuirnos, pensarnos, sentirnos, hermanarnos en un proyecto de sublimidad transcendente que se llama yo mismo y el mundo con vosotros. Que no es poco. Y seguir intentándolo, ¡que es muchísimo!