Este libro es una crítica, otra, desde el seno de la esperanza, desde la idea escondida en las alforjas, desde el caballo de troya, no nace en la tragedia de los que se opusieron, ni en la estupidez ignota de los oscurantistas, está escrito en un vértice del progresismo latinoamericano, en esa mentira o en esa utopía que nos lleva a pensar que todo puede ser distinto, y que la poesía y la ciencia penal se hermanan para siempre y que este tiempo breve, es otra etapa para continuar escalando, y que habrá nuevos amaneceres, como éste, donde la sinfonía inconclusa nos está susurrando un alba más blanca. Legalidad, libertad, justicia, verdad y mueca al poder son su signo. Como él mismo parafraseara, no ha envejecido su obra. Parece haber sido escrita esta mañana. Tiempo habrá y mucho de compartirla, más allá de su hechura. Es breve de página y grande de significado. Recorre la antigüedad, la modernidad y el ahora, que nadie puede presagiar su estado, visto el mundo circular. Lo deja inconcluso, como lo que nos aprisiona. Insiste, como su alma, en el derecho penal integral, en el cual se convenció y cree, sin culpa, en el reproche y en la infecundidad de la pena. 4