Entre hojas desordenadas, luces que se filtran sin pedir permiso y frutos que maduran al margen del tiempo, un niño descubre que crecer no siempre es avanzar, sino aprender a estar. En un jardín sin reglas, escucha historias que no necesitan final, mira silencios que saben más que las palabras, y conversa con presencias pequeñas que dejan huella. En ese rincón del mundo, entre pinceladas y tierra húmeda, todo lo que parecía simple revela su profundidad. Un cuento sobre lo invisible que nos sostiene. 10