En un contexto educativo marcado por la contradicción entre norma y práctica, Chik-chan. Retos para una cultura de paz emerge como una propuesta transformadora que cuestiona los modelos tradicionales de disciplina escolar y plantea una alternativa basada en la participación, la justicia y el diálogo. A partir de su experiencia directa como docente, directivo y formador, Javier Estrada desvela las fisuras de un sistema que, durante años, ha privilegiado la sanción sobre la formación, la imposición sobre la corresponsabilidad y el control sobre la convivencia. Frente a ello, propone un cambio de paradigma, construir colectivamente los acuerdos que rigen la vida escolar, reconociendo a cada integrante de la comunidad —alumnado, profesorado, familias y entorno social— como sujeto de derechos y agente activo en la construcción de paz. Inspirado en la cosmovisión maya y el símbolo de Chik-chan como expresión de equilibrio, verdad y justicia, Estrada articula un marco teórico sólido, sustentado en la normativa educativa y los derechos humanos, con una propuesta práctica que incluye estrategias, protocolos y rutas de intervención para prevenir la violencia y transformar los conflictos en oportunidades de aprendizaje. Chik-chan es una invitación a repensar la escuela como un espacio vivo de ciudadanía, donde la convivencia se construye, la disciplina se educa y donde la paz es la capacidad colectiva de resolverlo de manera justa y humana.