Se ilustran en el libro particularidades del comportamiento afectivo comunes a todos los seres humanos en los más variados puntos del planeta y que, en contraste con indiscutibles y enriquecedoras diferencias, nos hacen más semejantes de lo que imaginamos. Tomar conciencia de ello facilita la valoración del otro, el mutuo entendimiento y una mejor aceptación de la diversidad, lo que contribuye a la construcción de un mundo más acogedor.